El Cambio Climático y las Corrientes Oceánicas, una Problemática Medioambiental Inminente

Las corrientes oceánicas juegan un papel fundamental en la regulación del clima
global. Estas vastas corrientes de agua actúan como cintas transportadoras de
calor, nutrientes y gases disueltos, influenciando los patrones climáticos y
meteorológicos en todo el planeta. En los últimos años, el cambio climático ha
comenzado a alterar la dinámica de estas corrientes, generando preocupaciones
sobre sus efectos a largo plazo. Este breve artículo explora cómo las corrientes
oceánicas y el cambio climático están interrelacionados y las implicaciones de
estos cambios en el sistema climático global.


El papel de las Corrientes Oceánicas en nuestro planeta


❖ Distribución del Calor
Las corrientes oceánicas son esenciales para la distribución del calor en el planeta.
El sistema de circulación termohalina, también conocido como la «gran cinta
transportadora oceánica», es responsable de la circulación global de grandes
cantidades de agua caliente desde el ecuador hacia los polos y agua fría desde los
polos hacia el ecuador lo que ayuda a moderar las temperaturas globales,
permitiendo que las regiones ecuatoriales no se sobrecalienten y las zonas polares
no se congelen completamente. La fuerza que impulsa esta circulación oceánica
se genera por las diferencias en la densidad del agua entre los océanos, debido a
las variaciones de temperatura (termo) y salinidad (halina).

Ilustración 1. Trayectoria seguida por la gran cinta transportadora oceánica. Las zonas coloreadas en rojo indican el recorrido superficial de las corrientes cálidas a través de los océanos que sumergen para enfriarse, mientras que las zonas azules indican el recorrido de las corrientes frías a profundidad y que finalmente emergerán para dar lugar a las corrientes cálidas formando una única cinta transportadora.

Transporte de nutrientes


Las corrientes oceánicas también son cruciales para el transporte de nutrientes a
través de las corrientes ascendentes conocidas como afloramientos o
“upwellings” que constituyen la surgencia o ascenso de masas profundas de agua
fría, ricas en nutrientes y oxigenadas, desde la zona abisal de los océanos hacia la
superficie en las zonas de la plataforma continental que enriquecen las masas de
agua superficiales y sirven de sustento a los niveles superiores o productores de
las cadenas tróficas marinas. Este proceso es vital para la productividad de los
océanos ya que todos los niveles de la cadena trófica dependen de los niveles
anteriores y, además, la enorme productividad de estas zonas se traduce en una
gran actividad pesquera a nivel mundial

Impacto del cambio climático en las corrientes oceánicas


❖ Aumento de la temperatura del agua
El calentamiento global, provocado por el aumento de los gases de efecto
invernadero derivados del transporte global, la industria, la excesiva generación de
residuos, los sistemas de alimentación no sostenibles, el empleo de fertilizantes en
agricultura compuestos de nitrógeno y la deforestación, por citar los más
importantes, está incrementando la temperatura media de los océanos. Este
calentamiento afecta a la densidad del agua y, por ende, a la circulación
termohalina. Un océano más cálido podría reducir la capacidad de las corrientes
para transportar calor, alterando los patrones climáticos regionales y globales.
Ilustración 2. Explicación gráfica de la generación de un “upwelling”.
Según datos recopilados por la UE durante la última década, la más cálida
registrada hasta el momento, la temperatura media mundial ha aumentado 2ºC con
respecto a los valores de la era preindustrial.


❖ Deshielo Polar
El deshielo de los glaciares y las capas de hielo de los polos debido al aumento de
la temperatura media mundial está añadiendo grandes cantidades de agua dulce
en los océanos circundantes. El agua dulce es menos densa que el agua salada, lo
que puede alterar la estratificación y la circulación de las corrientes oceánicas. Por
ejemplo, un aporte exagerado de agua dulce en el Atlántico Norte puede debilitar la
corriente del Golfo, lo que afecta al clima global haciendo que el contraste térmico
sea más exagerado entre estaciones en ambos hemisferios.

❖ Cambios en los vientos y las corrientes superficiales
El cambio climático también está afectando los patrones de viento globales, que
son una fuerza impulsora importante de las corrientes oceánicas superficiales y la
causa de la variación del tiempo a escala global. Cambios en la intensidad y dirección de los vientos pueden modificar las corrientes como El Niño y La Niña, fenómenos que tienen grandes implicaciones para el clima global, incluidos cambios en las precipitaciones y temperaturas extremas que hacen que aumente la probabilidad de que se generen grandes inundaciones estivales y sequías prolongadas, respectivamente en diferentes partes del planeta.

Consecuencias de los cambios en las corrientes oceánicas


❖ Clima extremo
Alteraciones en las corrientes oceánicas pueden intensificar fenómenos
climáticos extremos como el aumento de las temperaturas, las sequías y los
incendios forestales, la disponibilidad de agua dulce, las inundaciones, la
desertificación de los suelos, etc. Por ejemplo, un debilitamiento de la corriente del
Golfo, conocida también como AMOC (Circulación de vuelco meridional del
Atlántico), podría llevar a inviernos más severos en Europa y Norteamérica y que se
intensifiquen las temperaturas medias anuales en el hemisferio sur.

El colapso o debilitamiento progresivo de la cinta transportadora podría terminar
por empujar a otros ecosistemas más cerca de sus puntos de inflexión y acelerar
aún más el cambio climático.

Biodiversidad Marina
Los cambios en las corrientes oceánicas pueden afectar la distribución de
nutrientes y, por ende, a la disponibilidad de alimento para los eslabones
superiores de la cadena trófica en los ecosistemas marinos y con ello la de todos
los niveles. Además, la elevación de las temperaturas de mares y océanos han
provocado entre otros, el blanqueamiento de arrecifes de coral, junto a la
acidificación, o la desaparición de los bosques de manglares costeros que
protegen la vida marina, así como la migración de algunas especies a latitudes y
altitudes superiores donde el agua podría estar más fría. Desde la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura advierte que para el
2100, si seguimos por el mismo camino, la mitad de las especies marinas
mundiales podrían encontrarse al borde de la extinción. Actualmente, el aumento
de la temperatura media global de 1,1ºC hace que más del 60% de los ecosistemas
marinos, y con ello sus poblaciones, hayan comenzado a degradarse, pero el
aumento progresivo de la temperatura media puede llegar a destruirlos incluso
llegar a un punto de no retorno para su recuperación si se superan los 2ºC. Esto
puede tener consecuencias fatales en la pesca a nivel mundial haciéndola
completamente insostenible al reducir paulatinamente el % de capturas y privando
a más de la mitad de la población mundial de su sustento vital de proteínas.

❖ Nivel del Mar
Los mares y los océanos han absorbido más del 90% del calor producido por la
emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, amortiguando sus efectos.
Se estima que cada año el mar sube unos 3,4 mm y actualmente esta media se ha
intensificado por lo que se prevé que en los próximos treinta años el nivel mar
pueda subir tanto como en el último siglo según estudios de la Administración
Oceánica y Atmosférica Nacional de los Estados Unidos (NOAA).
Actualmente, el aumento del nivel del mar está ligado a tres factores principales
que se ven alterados por el calentamiento de los océanos debido al cambio
climático: la dilatación térmica, que define como se expande el agua cuando se
calienta y a consecuencia como ocupa más espacio en mares y océanos; la
disminución de los glaciares y los casquetes polares, que se derriten más de lo
habitual debido a la persistencia de las altas temperaturas y la disminución de
nevadas por los inviernos tardíos y las primaveras tempranas que no ayudan a
mitigar dicho efecto, ya que las precipitaciones en forma de nieve no son
suficientes para equilibrar el licuado; y la pérdida de hielo de Groenlandia y la
Antártida Occidental, donde grandes masas de hielo compacto se derriten muy
rápidamente provocando la aparición de icebergs o enormes plataformas de hielo
a la deriva por los océanos que al final se convierten en agua dulce.

Este aumento a tanta velocidad del nivel del mar puede provocar la erosión del
suelo en zonas costeras, inundar humedales, la infiltración de agua marina en
grandes extensiones de suelo destinado a la explotación agrícola e infiltraciones en acuíferos y por tanto la pérdida del hábitat para muchas especies animales, incluida la humana. Esto podría acercar aún más el efecto devastador de los tifones y huracanes a las costas. Además, el retroceso de la línea de costa haría peligrar muchas infraestructuras subterráneas de telecomunicaciones y asentamientos humanos.

Conclusión
La relación entre las corrientes oceánicas y el cambio climático es compleja y
profundamente interconectada. A medida que el clima global continúa cambiando,
es crucial comprender y monitorear cómo estas alteraciones afectan las corrientes
oceánicas. La investigación y la cooperación internacional serán esenciales para
mitigar los efectos adversos y adaptar nuestras sociedades a estos cambios
inevitables. En última instancia, proteger la salud de los océanos es vital para
asegurar un clima estable y un futuro sostenible para todas las formas de vida en la
Tierra

Abel Miravalles Caballero
Biotecnólogo y oceanógrafo de formación, comprometido con la preservación del mares
y océanos y la sostenibilidad de los recursos marinos. En continua capacitación, cursando
el máster de bioinformática y bioestadística con el objetivo de aplicarlo a la conservación
y preservación de la biodiversidad marina.

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